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Misericordia

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No se puede suicidar el amor, sino lo haría para no sufrir más. Se arrojaría del peñasco más alto, se ahorcaría con la corbata del amado, se envenenaría con las palabras del ingrato. Pero no, el amor no puede suicidarse.Entonces se abandona, vagabundea por las calles en busca de corazones desafortunados, se entrega a otras manos con absoluta promiscuidad, busca la muerte en todas las esquinas. Pero nadie lo ayuda a morir y se lastima más con las ausencias, con las migajas que le arrojan en cuartos clandestinos. Y el amor agoniza, se despedaza, sangra, pero no muere, sigue allí latente, dando lastima, asco, repudio. Pero nadie se apiada. El amor no correspondido es como un leproso que se arrastra con quejidos lastimosos pero no puede suicidarse, debes matarlo para liberarlo, arrojarle palabras abominables, dejarlo totalmente carente de caricias, de miradas piadosas, herirlo en sus heridas y colocar en ellas hambrientos gusanos que lo devoren. El amor no puede suicidarse, es m...

El hambre y el frio en los patios de antaño

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Yo he sabido del hambre, y he conocido el frío, y aun con hambre y con frío me he sentado a escribir, en el patio musgoso de mi viejo castillo, la casa pobre y vieja que que hoy veo sucumbir. Yo he conocido el barro de todas las veredas, y he conocido soles que incendiaban por dentro, he ambulado sola, por todas las aceras, y cual buen peregrino, descansé en su momento. Las cavernas oscuras, de mi oscura mirada, guarda imágenes santas e imágenes macabras, mis labios que antes eran oasis de poemas, hoy dejan un rincón a las palabras negras. Y el fondo de mi alma, que albergaba ternura, le va haciendo paso a la febril locura, hoy mi mesa está llena de panes y buen vino, ya no recuerdo el hambre, ya no recuerdo el frío. Pero en esta tristeza ,de mi nuevo castillo, conozco la pobreza que me hace sucumbir, y hoy sin hambre y sin frío, ya no puedo escribir. Alicia Celada

algunas de mis frases.

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Dicen que uno lee y escribe desde sus propios fantasmas , yo agrego, solo por eso, el poeta debe ser perdonado de antemano, ya que en el momento que es asaltado por la inspiración , sus palabras se pueden convertir en rosas o en una certera puñalada. No debemos olvidar que Platón quería desterrarlos de la República, por considerarlos seres endemoniados. Yo les pido No debemos olvidar que Platón quería desterrarlos de la República, por considerarlos seres endemoniados. Yo les pido Yo les pido , tengan piedad de los poetas, porque son torturados día y noche, por sus musas... . Alicia Celada

¿Pero es que la poesia sirve para algo?.. de Antonio Ortega

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Hoy visita mi blog, un amigo y escritor Mexicano Antonio Ortega, licenciado en letras hispanicas por la universidad Autónoma Metropolitana Ixtapalaga (México), maestro en letra Iberoamericanas por la U.N.A.M., profesor del colegio alemán Alexander Von Humboldt. Antonio, nos regala estas hermosas palabras de su autoría. Por el placer de descubrirte cada día en el paraíso del desencuentro cotidiano. ¿Sirve para algo la poesía? ¡No! Así, de manera tajante, dogmática y lapidaria se responde una cuestión tan “insulsa” y “trivial” como la enunciada y que en tiempos de la posmodernidad, del avasallante atropellamiento de la cultura “light”, del fina de la historia, de pérdida de valores, no tiene caso siquiera plantearla. La poesía no sirve en un mundo en que privilegia lo pragmático y lo económico sobre lo sentimental; no sirve en una realidad caótica que se mueve a un ritmo vertiginoso que no se detiene a contemplar las pequeñas cosas carentes de valor. Al...

Niño, hombre,macho

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Niño,hombre,macho Mi niño clama, y yo proveo, la tibia leche, y el blanco pecho. Si el niño llora yo lo consuelo, besos de madre, cuentos de abuelos  y muchas nanas para sus sueños. Mi hombre me mima y yo me dejo, madeja al cuerpo, ovillo al pecho. Mi macho pide y yo obedezco, hincada al piso, atada al techo. Yo soy su hembra de todo ángulo, para su antojo y sus pecados, yo soy su niña en todo encuadre, muy entregada a sus cuidados,  con mis caprichos tan custodiados. El es completo, niño, hombre, macho, integro en todo como demando. El me deleita con sus lamidas, y yo me siento muy corrompida, estando junto todo se esfuma, todas las penas, las amargura, y sólo queda la blanca luna ,que se avergüenza de las lujurias. El paraíso, se precipita, sobre los cuerpos que se humanizan y se animalan. Toda la tierra se ruboriza, se escandaliza, mientras un hombre y una mujer, se entregan todo en el momento de la pasión. Alicia Celada Registro año 2009 ...

Cuando mi hombre llora

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